Kannabia Seed Company sells its customers hobby (collection) seeds for personal use. Its germination and cultivation is prohibited. The buyer undertakes to consult the legislation in force in his country of residence to avoid incurring in the performance of an illegal activity.
El 18 de octubre el cannabis fue el protagonista en el Congreso de los Diputados. En una jornada histórica, que duró cinco horas, intervinieron activistas, pacientes, usuarios, expertos del mundo medicinal, jurídico y económico. Todos ellos dieron argumentos sólidos a favor de una legalización urgente en un foro organizado por Podemos, para debatir en torno a la regulación integral de la planta y sus derivados. Porque, como bien se repitió, “la cuestión no es si se regula o no el cannabis, sino quién será el siguiente en hacerlo”.
Modificación de la ley
En el grupo parlamentario Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea lo tienen claro, España tiene que liderar el camino hacia la legalización del cannabis en Europa, siendo el primero en regular los usos de la planta y de sus derivados. Por eso apuestan por regular la venta y el cultivo de la planta y para ello se proponen modificar la ley vigente sobre estupefacientes que considera ilegales la venta y el cultivo de la planta y acota el consumo y posesión al ámbito privado.
Tan solo un día antes de la celebración de este foro, el 17 de octubre, Canadá se sumaba a la lista de países en aprobar definitivamente la ley que regulará de forma integral los usos del cannabis. Aunque antes lo habían hecho ya Uruguay, Estados Unidos, Alemania o Colombia. Solo que Canadá, además, se convertía en el primer país del G-7 en hacerlo.
En el Congreso se habla de cannabis
La jornada se llamó “hacia la regulación integral del cannabis” y comenzó con unas palabras del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que abrió el acto junto a Mae de la Concha, diputada de UP-CEP-EM y Txema Guijarro, secretario general del Grupo Parlamentario UP-ECP-EM. El ambiente de la sala Ernest Lluch era de euforia, así lo pudieron ver todos los espectadores que siguieron el streaming. Se pudieron escuchar frases como, “en Madrid, en el Congreso y hablando de cannabis”, pronunciada por la portavoz de la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas por UP-ECP-EM, Kontxi Palencia.
Mucho camino recorrido con los clubes
La primera mesa giró en torno a “Experiencias internacionales; cambio de paradigma”. Comenzó Michael Collins, director de la Oficina de Asuntos Nacionales de la Alianza para las Políticas de Drogas en Washington, que relató la experiencia estadounidense.
“Yo veo una gran oportunidad para España, para perseguir otro modelo y tener más cuidado con el sistema capitalista que EE.UU. Con los clubes cannábicos ya tiene más infraestructura que otros países para la legalización”.
Michael Collins
Los tratados internacionales, cada vez menos importantes
Araceli Manjón, ex magistrada de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y ex delegada del Plan Nacional sobre Drogas, habló sobre el papel del cannabis en los tratados internacionales.
“Lo primero que voy a decir, y esto no lo decía hace 10 años, es que los tratados son importantes, pero cada vez menos. El cannabis no vulnera los tratados, sino que cumple el fin primordial de las convenciones”. Cerró la mesa Constanza Sánchez, directora de leyes políticas y derechos humanos de la Fundación ICEERS, que repasó el camino por el que van los debates en materia de drogas a nivel internacional.
Nos sobran los motivos para legalizar
La segunda mesa se tituló “Una aproximación científica”. En ella intervinieron Manuel Guzmán, cuya investigación se centra en el estudio del mecanismo de acción y las propiedades terapéuticas de los cannabinoides, especialmente en el sistema nervioso.
“Hoy en día tenemos una buena evidencia de la utilización del cannabis y sus derivados en terapia, tanto en cuanto a efectividad, como a efectos secundarios. Por tanto existen muchas razones para abogar en el año 2018 por la regulación del cannabis medicinal”.
“Más de 120.000 pacientes están usando cannabis en una inseguridad jurídica bastante estresante. Cuando nos han fallado todos los tratamientos, el paciente tiene derecho a dignidad”.
No incentivar al mercado negro
La última mesa, llamada “Modelo productivo e impacto económico” se centró en los efectos económicos y jurídicos que pueden derivarse de una regulación del cannabis. Para ellos, sus participantes tomaron como referencia ejemplos que ya están en marcha, como los de Canadá o Estados Unidos.
Comenzó Iván Ayala, responsable del estudio que este está llevando a cabo sobre el impacto económico de la regulación.
“Es importante tener en cuenta dos cosas a la hora de regular los impuestos asociados: por un lado que queremos reducir las externalidades negativas que produce la no regulación y por otro que el impuesto debe ser los suficientemente bajo como para no incentivar ir al mercado negro”.
“Las asociaciones han proporcionado acceso regular y seguro al cannabis; información veraz sobre la sustancia; y desestigmatización de las personas usuarias. Y, por tanto, la asociaciones ejercemos una labor educativa sobre el cannabis y sus efectos”
Patricia Amiguet
El modelo cannábico de Podemos
Siguiendo el modelo canadiense, Podemos aboga por una regulación integral, lúdica y terapéutica. Para ello apuesta por el autocultivo, el cooperativismo y cultivos medianos y pequeños para “evitar los monopolios y oligopolios de las grandes empresas y fomentar el dinamismo económico que produce riqueza social”. De esta manera, el Estado sería el responsable de asignar las licencias para la plantación, producción y venta.
La sociedad española, preparada para la regulación
Aunque desde el grupo parlamentario no han especificado qué se haría con los impuestos recaudados, todo indica a que se seguirían ejemplos de países como EE.UU donde se han construido nuevas escuelas e invertido en investigación, uso medicinal y sanidad pública. Queda mucho trabajo por hacer hasta que elaboren la iniciativa que registrarán en el Congreso para legalizar el cannabis a principios de 2019. Lo que parece claro es que la sociedad española está preparada para una regulación, ya que en el año 2014 una investigación de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y financiada por el Plan Nacional sobre drogas aseguraba que el 52% de la ciudadanía sería partidaria de la despenalización.